El acrónimo IRPF significa Impuesto de la Renta de las Personas Físicas. Es el impuesto directo por antonomasia. El más afamado y, en contraposición al IVA, el impuesto más justo.

En términos tributarios, lo justo no es lo equitativo, sino lo progresivo. Y es que por definición la contribución de los ciudadanos al gasto común debe ser, según dice la Constitución, en función de la capacidad económica de cada cual.

Así, en la liquidación de este impuesto existen numerosas escalas, mínimos, reducciones. La renta del trabajo está perfectamente fiscalizada. Sin embargo, a modo de ejemplo, la renta del ahorro tiene que tributar a un tipo de gravamen constante. Concretamente, al 21,10% hasta los 44000€.

Impuestos Progresivos - Consultoria Idescopio

Además, para determinadas fuentes de renta, como el mencionado ahorro, no existen diferencias entre las diferentes autonomías. La crítica del esfuerzo del ahorro según la estructura del salario de una persona física es evidente. A mayor salario, menor esfuerzo, pero igual tributación.

Es comprensible que en la liquidación del IRPF se modele la política presupuestaria. Se debe financiar el gasto público, pero respetando los adjetivos. Los adjetivos no tienen porqué ser eufemismos. Estamos acostumbrados al lenguaje técnico, complejo e incomprensible. Y los adjetivos son eso, simplemente eso, adjetivos. Progresivo es un adjetivo reflejado en la Carta Magna.

Y el adjetivo, en mi opinión, solo debe rendir pleitesía a su sustantivo: el impuesto.

El sustantivo es ¿la persona? ¿El sujeto pasivo? Una persona física debe saber de manera clara qué es ello que cada mes de Abril lo anuncian en televisión. Si se llama borrador. Si un alquiler pesa lo mismo que una nómina. Si ahorrar es caro o barato. O si un mayor por ser mayor necesita más dinero para vivir; o la obligatoriedad o no de liquidar el impuesto.

Ese balance ciudadano-Administración tributaria, es Personal. Por supuesto: Progresivo pero, ¿por qué no PERIÓDICO?

Las mejores decisiones se toman con información. Y no hablo de la cuarta P, la Planificación.

Juan Luis Coma.
Consultor Mercantil.